Nuevos hábitats a partir de lo abandonado

Repensar el Archipiélago es para nosotros construir un nuevo camino a partir de lo abandonado.

El Archipiélago necesita tomar un camino diferente, que parta desde lo que hay en realidad y no desde lo que se quisiera. La Reserva de Biósfera en San Andrés, por lo menos en el aspecto terrestre, es hoy en día más una promesa que una realidad. Pero precisamente esta situación abre la posibilidad de rastrear lo abandonado (objetos, espacios, personas, historias) para circularlo de nuevo, buscando convertir problemas en soluciones.

En nuestras últimas visitas nos encontramos con una conducta extendida hacia los problemas: “El monte y el salitre se harán cargo”. Esto se refleja en la manera de abandonar estufas, lavadoras o neveras; pero sucede igual con la historia del Archipiélago que una y otra vez se abandona repitiéndose cada tanto de forma circular.

Creemos que buena parte del nuevo camino por recorrer está en lo abandonado, pero es imprescindible darle la cara reconociendo los verdaderos paisajes en los que vivimos para que cada cual asuma su responsabilidad de forma autónoma.

Es posible construir nuevos hábitats con los restos abandonados.
Explorar opciones con materiales descartados permite (i) reflexionar directamente acerca de las practicas cotidianas, (ii) repensar los cambios culturales y ecositémicos que el Archipiélago ha tenido y (iii) proponer puntos de partida diferentes.

Bicicletas abandonadas, cajas de cartón descartadas, archivos olvidados, enredaderas que enmarañan, salitre que disgrega. Imágenes, objetos y memorias de un pasado próximo que sirven como mapa para el próximo futuro.

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