San Andrés

El Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina mantiene una historia rica, llena de contrastes y complejas migraciones que configuran su situación social y ambiental actual. Su ubicación privilegiada en el Caribe Occidental le ha permitido desde el siglo XVII la convivencia de diferentes influencias culturales de ingleses, africanos, franceses y españoles, así como ser asiento de corsarios, puritanos y esclavizados que legaron las bases culturales del pueblo raizal y su idioma creole. De igual forma, esta posición geopolítica le ha merecido continuas disputas territoriales de escala internacional que se manifiestan hasta hoy en día con el juicio que Colombia y Nicaragua sostienen en el Consejo de la Haya.

En el siglo XX San Andrés enfrentó fuertes cambios pues el gobierno colombiano en 1912, luego de la perdida de Panamá, ejerció un plan de “colombianización” de las islas que consistía en forzar a los raizales a su conversión al catolicismo y la imposición del español como lengua oficial por medio de la apertura de colegios dirigidos por la orden Capuchina.

Otro hito que partió la historia de San Andrés fue su declaración como “Puerto Libre” en la década de los 60s, lo cual atrajo la inmigración de comerciantes Sirio-Libaneses y Antioqueños, aunada a la migración masiva de personas de Cartagena apoyada por el gobierno central en su ideal de consolidar a San Andrés como espacio colombiano. Estos eventos han conllevado al crecimiento desmedido de la población isleña llegando al escenario de sobrepoblación de hoy en día y que ha hecho necesario desde 1993 el control de la residencia en las islas.

El Archipiélago es Reserva de Biósfera de la UNESCO desde el año 2000 debido a su importancia marina basada en las formaciones coralinas que la hace, tal vez, la segunda en su tipo en el mar Caribe. Pese a ello, como parte de las múltiples contradicciones del archipiélago, en este territorio marino varios buques extranjeros ejercen concesiones de pesca industrial que extraen una cantidad importante de los recursos pesqueros de las islas que afecta a los pescadores artesanales locales, así mismo, este año fue aprobada una concesión de explotación petrolera en los cayos del norte que ponía en riesgo el equilibrio de los ecosistemas marinos protegidos y que el gobierno central, luego de fuertes protestas por parte de las habitantes de las islas canceló.

Después del decaimiento del puerto libre, como opción comercial se ha fomentado el turismo como renglón principal de la economía isleña, pero el modelo de turismo aplicado explota el paisaje y a su gente sin que se registre alguna inversión en las islas. Los jóvenes isleños se sienten encerrados y con escasas oportunidades laborales, a excepción de la pesca artesanal, la prestación de servicios turísticos marginales o el comercio y transporte de drogas que aparece como una alternativa, lo que ha conllevado al aumento progresivo de la violencia atribuida a sicarios y pandillas.

En medio de este panorama, el pueblo raizal viene impulsando un movimiento social de índole autonomista en protesta directa a los daños causados por la sobrepoblación, la presión del modelo de turismo imperante y la corrupción generalizada en el gobierno local. Tres factores que colocan a la isla de San Andrés ante un reto importante para su sostenibilidad y autonomía social. Ante esta situación, lo que suceda en un territorio de 27 km2 de las características de San Andrés se torna importante para aprender sobre los procesos de resolución de conflictos sociales a los que nos vemos abocados cada vez más en el mundo.

Deja un comentario